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lunes, diciembre 15, 2008

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No te creas tampoco que ser un desencantado de la vida es algo especialmente negativo. O una tara.
No te equivoques.

Cuando buscas la felicidad, gastas una cantidad ingente de recurso, de tiempo y de energías. Cuando pasan los años y ves que es una búsqueda infructuosa, te das cuenta de que tal vez no haya una gran equis en el suelo al final del camino. Que igual por mucho que caves, no encuentres nada.
O simplemente, te cansas de buscar, y te sientas. En principio por un rato. Pero cuando te quieres dar cuenta, llevas tanto tiempo sentado que no te acuerdas de que cojones estabas buscando.
Somos los que creímos en el engaño del mundo.

Cuando te das cuenta de la verdad, cuando descubres que el concepto de felicidad no es para todos... que solo unos pocos pueden disfrutarlo. Cuando te das cuenta de que tu no eres parte de esa minoría... cuando llegas a ese punto, todo es muy fácil.
Como caer rodando cuesta abajo. No supone ningún esfuerzo.

Te centras un poco. Dejas de lado las tonterías. Comienzas a utilizar tus recursos en cosas importantes. Comienzas a tener intereses útiles. Tal vez te vuelves un poco paranoide.
Hay quien se busca un hobby, al que volcar su alma y su vida entera. O a cultivarse. A leer la obra completa de Rimbaud. A intentar comprender a Kafka. O Meterse en la cabeza de auténticos sonados.
Somos aquellos que estudiamos el comportamiento errático de Charles Manson.

A nosotros, se nos dio por intentar comprender el porqué de las cosas. La manera de funcionar de todo. Los fines mismos. Encontrar aplicaciones a determinados conocimientos. Crear mecanismos complejos a partir de varios sistemas sencillos.
Aplicaciones. Utilidad. Usabilidad.
Comprender todo lo que estuviese en nuestra mano.
Muchos se han vuelto locos por menos.
Y nosotros no ibamos a ser menos.

Es increíble la cantidad de información que uno puede encontrar por ahí, accesible a cualquier pirado. Como la capacidad de utilizar un felpudo, una paellera , explosivo y algo de metralla para convertir en un colador con patas a alguien.
O lo fácil que puede resultar sintetizar gases nerviosos, si tienes tiempo, interés y acceso a ciertas sustancias.
Tener mucho tiempo para pensar, supone tener mucho tiempo para idear el plan perfecto. La masacre indiscriminada mejor llevada a cabo.
También a crear la poesía mas bella del mundo. O la fotografía más próxima a la perfección.
Son las dos caras de la condición humana. Una capacidad infinita para hacer el bien o el mal. Y cuando la linea que separa ambos se vuelve borrosa... Te puedes considerar parte del grupo.
Somos los putos psicópatas del mundo libre.

Dios bendiga la globalización de la información.
Dios bendiga la gloria de la frustración.
Amen.

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Escuchando: Signum - Syndicate
via FoxyTunes

6 comentarios:

mis4ratos dijo...

jajjajajajajaaaaaa...
dios no existe, como no existe la felicidad absoluta, los reyes magos de oriente, el ratoncito perez o los macarras sensibles.
siento haberte jodido las navidades.
:)

Yolanda dijo...

En ocasiones pienso que eres mi Tyler Durden.

Y no tengo más narices que hacerte caso y hacer las cosas que me dices, porque en el fondo son las que yo quiero, deseo hacer.

saddie dijo...

algunos dicen que la felicidad es la propia búsqueda. así de fácil. como caer rodando cuesta abajo. pero probablemente tampoco deberíamos creernos eso..



(muy bueno, oye, muy bueno..)

Yolanda dijo...

Me salió del alma tal como terminé de leerte y, desde luego, no había manera más acertada de decirlo. Aunque sí, parte de cumplido sí que tenía. De los sinceros y desinteresados.

Renée Rethorique dijo...

la felizidad es un regalo inseguro que nos regalan las oportunidades.

Anónimo dijo...

Vuelve a leer el post y luego me dices si no tienes la sensación de q se te ha pirado la pinza completamente... pq se te pira!.

Pues nada oye, no busques la felicidad, concéntrate en ser un desgraciado y en regodearte en tu propia desgracia, pq total, con lo q cansa intentar ser feliz... Tu lo q necesitas son un par de collejas bien dás, y espabilar, y vivir todavía muchas cosas.

Anda, un beso!