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jueves, febrero 21, 2008

Cosas sueltas

Estaba antes leyendo el blog de cierta señorita, a la que no nombro por respeto a su intimidad, y leí una historia muy bonita. Sólo se la puede calificar así: Bonita. Quería compartirla. O recordarla para siempre, no lo se.

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Hoy por motivos que ahora no vienen al caso, hemos estado hablando de compañeros. Tenemos por ahí a un buenazo, que en realidad es un inútil. Es muy negado, verdaderamente incompetente, no vale ni para tomar por el culo. Sin embargo, es una magnífica persona.
El caso, es que el rollito de ya... pero es que es tan buena gente... no dura para siempre. Prefiero (al menos en lo que a relaciones laborales se refiere) tener a mi lado a un auténtico hijo de la gran puta, pero que al menos sea un currante, un tio competente. Que sepa que, currando, nunca me va a dejar tirado. Aunque luego no pueda ni hablar con él.
Para el trabajo, no es tan importante ser buena gente. Mejor si lo eres ¿no? pero que priman otras cualidades.

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Nos empeñamos siempre en querer lo que en ese momento no tenemos. Siempre. Es el orígen de nuestra infelicidad. Y lo peor de todo, es que nunca saciamos ese apetito. Por más que lo tengas todo; siempre quieres más. ¿Vaya putada, eh?

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Núnca creí que llegaría a decir ésto... pero... no quiero que llegue el fin de semana. Solo quiero una semana tras otra, sin descanso. Sin tiempo siquiera para pensar. Pensar es malo. Ya se lo dijo Dios a Adan y Eva. La capacidad de pensar nos convierte en seres infelices.

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Escuchando: Winamp - Anders Manga - We Won't Stay Dead

2 comentarios:

René dijo...

;p

xxxxxx

Lo que pasa es que un compañero hijoputa suele coincidir con que es incompetente, al menos por mi experiencia. Ains qué malos recuerdos...

xxxxxx

Bueno. Casi siempre es así, pero créeme, casi siempre. A veces, no.
(Te has leído "el viaje a la felicidad? de Punset? te lo recomiendo)

xxxxxx

Uf.

Anónimo dijo...

La gente que peor me cae es la gente felíz. Se convierten en floreros de la realidad sin interés alguno para mi pulcro intelecto matutino curioso de exploracion frondosa.